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sábado, 28 de mayo de 2016

Real Madrid se proclama campeón de Europa después de un agónico partido que se decidió en penaltis


De la Décima a la Undécima va un número. El 4, el de Sergio Ramos, el del hombre que besó el cielo de Lisboa y conquistó el suelo de Milán. Como si el tiempo nunca hubiera pasado, como si el balón colgado fuese el mismo, da igual con la cabeza que con los tacos, pero siempre con el alma. El gol de Ramos, el gol de la final, el gol de la Décima, el gol de la Undécima. El hombre que levantó la Champions al cielo de San Siro, más que un héroe en la historia del Real Madrid.
Quien después de lo de Lisboa creyera que no había una forma más agónica de ganar una Champions o cruel de perderla no sabía lo que iba a pasar esta noche en San Siro. Para el Atlético es un sufrimiento continuado, no sólo por la tercera final consecutiva perdida entre tanta crueldad, es que el ladrón de las dos últimas Copas de Europa ha sido el eterno rival, el vecino del once.
El penalti de Juanfran al palo está en la historia negra del Manzanares. Él, que tanto había celebrado su lanzamiento contra el PSV, él, admirado y adorado en el Calderón, tuvo que ser el que negara la gloria a su equipo.
Falló, el único, y una milésima de segundo después Cristiano lo entendió todo. El máximo goleador de la historia del Real Madrid necesitaba una guinda al pastel. Dio un paso hacia el área, hacia el punto de penalti, hacia la retina de todos los madridistas del planeta, hacia la memoria del fútbol, hacia la Historia del Real Madrid. Marcó, venció, un grito recorrió la nación blanca, sin territorio pero con bandera, un "Goooooooool" de los que se atrancan en la garganta y acaban en gallo o lágrima. Un grito de campeón.
El partido fue tenso y pudo caer en los 90 minutos hacia cualquier lado. Bale, enchufadísimo, dio el primer susto con un zapatazo de falta que tocó Benzema y sacó Oblak, un hombre al que los milagros se le agotaron en la tanda de penaltis pero que fue gigante con la bola en juego.
Pero el Madrid avisa una y no más. En el 15' Kroos botó una falta que peinó Bale y que rozó con los tacos, en fuera de juego, Sergio Ramos. La bola se resbaló por el costado de Oblak y acabó en la red. Otra vez el de Camas, ahora capitán, otra foto de Champions.
Pudo matar el Madrid, pero empezó a cavar la trinchera y se escondió en ella. Donde antes tocaba y jugaba al escondite con la bola mientras el Atlético correteaba en un pilla-pilla sin premio, ahora eran los de Simeone los que dominaban y encerraban a los de Zidane. Pero hasta que en el descanso no salió Carrasco no cambió la historia.
Tardó un minuto el Atlético en demostrar que quería la Copa de Europa. Pepe derribó a Torres y el colegiado señaló penalti. Griezmann se acercó a la bola con la imagen de Keylor deteniendo su penalti en Liga en el Calderón y la reventó al larguero. Donde otro equipo se hubiera hundido, el equipo no dejó de creer, fiel a su creencia aunque con otro estilo. El Madrid le obligó a ser Barça y Bayern contra Atlético.
Perdonó el Madrid. Modric volvió a ser Baryshnikov mientras tuvo piernas para ello. Dejó a Benzema solo frente a Oblak, pero el galo se estrelló en un muro infranqueable. Como Cristiano, quien olvidó por un momento que las bicicletas son para el verano y no cuando puedes definir el 2-0 y finiquitar una final. Y la salida de Kroos dejó desequilibrado al Madrid.
Se acercaba el final por en la mente rojiblanca sólo pasaba una venganza de Lisboa con todas las de la ley. No fue lo mismo en el 93' que en el 79', pero el gol de Carrasco dejó tocado al Madrid y al madridismo, que se vino abajo pensando en todas las veces que ellos se habían reído del amigo, del vecino, del compañero de clase, temiendo ser ahora objeto de burla para la eternidad.
Pero el marcador no se movió hasta los penaltis y la historia se hizo Historia. Lucas, Marcelo, Bale, Ramos y Cristiano, cinco lanzamientos para siempre, cinco tiros que el madridismo recordará toda la vida. Había mucho en juego y muchas gargantas secas hasta el fallo de Juanfran.
Al Atlético no le quedará consuelo. La Liga de Campeones seguirá siendo su obsesión. En los manuales de la vida se dice que el amor es más intenso antes de consumarlo. En esos momentos en los que recuerdas el sabor a la miel de sus labios y sueñas con la siguiente dosis de su beso. El Atleti sigue enamorado de la Champions y no parará hasta levantarla en volandas.
Pero la historia es blanca. Una temporada que empezó 'Highway to hell' termina 'Stairway to heaven'. No, no iba a durar dos años. Sigue siendo posible que dure toda la vida. El madridismo dormirá en el Undécimo cielo.

miércoles, 4 de mayo de 2016

Real Madrid gana al City y se mete en la gran final de la Champions League


Habrá derbi en Milán. Lisboa tendrá segunda parte. Tenemos tres semanas y algo para hablar de ello, para que a la hora de las comidas familiares, de las reuniones de amigos, de los encuentros de ascensor sólo haya un tema de conversación. Para que los lazos vuelvan a deshilacharse sin llegar a romperse. No lo hicieron en 2014, no lo harán ahora. Pero nos gusta el picante y el cachondeo. Y nos gusta el Madrid-Atlético.
La semifinal no pasará al recuerdo, no. El combustible del Madrid es la épica y esta eliminatoria se le presentaba como un depósito vacío. Con sufrimiento, con los otros activos del fútbol y de la vida. Cuando el talento no define, el grupo se hace persona y pelea. El Real Madrid no gana con el nombre, gana por lo que representa, por la historia de la gente que dio a luz a la leyenda y por los que intentan dignificarlo en la actualidad. Y cuando vienen malas, como vinieron al final, el equipo es lo que salva el cuello. Y cuando el esfuerzo se hace necesidad, no sobra nadie.
Los de Zidane salieron andando, a especular, con todo el riesgo que ello conllevaría con un rival extramotivado enfrente. Pero tampoco es que el City fuera el Correcaminos tras el Coyote. El partido, la eliminatoria, tenía ritmo de septiembre y premio de mayo. Se lesionó Kompany y tuvo que ser un defensa el que rompiera el partido. El 15 de blanco, el chico de la casa, el que puso la primera piedra imberbe y ahora es héroe barbudo. Carvajal, que juega como si estuviese conectado de forma invisible a la red, como un tranvía o un coche de choque, metió un balón en profundidad a Bale, actual sastre de sonrisas del Real Madrid, que en su intento de centrar con la derecha encontró la colaboración de Fernando y clavó el balón en la escuadra.
Con Modric intentando manejar un centro del campo huérfano de ancla sin Casemiro pero libre de moverse en función de la marejada del partido con Isco, los blancos tuvieron contra las cuerdas a unManchester City que siempre se mantuvo a la distancia pero que nunca lanzó los puños. Pero no soltó el derechazo del K.O. y buscando la campana del final del primer asalto el Madrid sufrió una bajada de tensión. Ahí es donde aprovechó Fernandinho para pegarle un meneo al palo de Keylor con un derechazo que hizo latir al unísono el corazón en las gargantas madridistas. Al tragar saliva y corazón se expelió un "Uy" que tuvo eco durante todo el descanso
Touré, haciendo gala del apodo de su selección, fue más elefante que elegante. Se movió pesado sobre el césped y el Madrid respiró mientras estuvo en el césped. Tampoco fue el día más activo deCristiano, hiperactivo en una jaula, lo intentó pero sin mucho recorrido. Es difícil adivinar el tanto por cierto al que se encontraba para jugar, pero queda claro que el número no se acerca al 100.
Entre tanto inmovilismo salió Lucas entre una gran ovación del público. Se pegó un sprint nada más salir que le hizo parecer explorador entre momias. Sólo se movía él ante la cámara. Su exceso de adrenalina le pudo costar caro en una de las últimas acciones del partido en la que atropelló a Sterling. Literalmente. Hart sacó un par de veces el segundo a Cristiano y a Lucas, antes de que Bale probase el sabor del larguero. Otro vuelo sin motor le hizo elevarse por encima de la zaga del City, pero el travesaño le negó el doblete de gloria.
Y llegaron los últimos 20 minutos, llegó el sufrimiento. El City no hacía nada, pero tú dile a un tío que está de pie rezándole a todos los santos en los que no cree que el árbitro pite el final si sufrió o no. En el 89' llegó el apoteósis de la agonía. Un chut lejano de Agüero se acercó a la portería de Keylor y los segundos se hicieron tan espesos que se podía escribir un cuento de cada uno de ellos. Volaba la bola, uno pensaba "No ha hecho nada en 179 minutos y verás ahora", el otro, el que se sacaba el codo de su amigo de la boca, no se lo podía creer. "Si este tenía que estar jugando con nosotros...", murmuraba con una frase más larga que el tiempo del disparo. Y se marchó por encima del larguero.
El Madrid no voló hacia Milán, acudió a su encuentro en peregrinación. Pero está en la final, con el Atlético, y la ciudad se prepara para lo que se le viene encima. Otra vez tú. No se puede sentir otra cosa que no sea nostalgia del propio presente. Está siendo tan intenso y genial que nos vemos en unos años echándolo de menos en vez de disfrutarlo. La gran final de la Champions se vuelve a jugar en el Paseo del Prado.

martes, 26 de abril de 2016

EL REAL MADRID PERDONA AL CITY Y SE ARRIESGA A UNA VUELTA SIN VENTAJA


El Real Madrid no salió de Mánchester más cerca de Milán. Desperdició una gran oportunidad de acortar el camino. El empate a cero es una manzana envenenada. El gol del City en el Bernabéu vale doble en caso de igualdad como hubiese valido el que no llegó del Madrid en el Etihad. La veda se abrió a veinte minutos del final con un cabezazo de Jesé que repelió el larguero. No obstante, la ocasión más clara estaba por llegar. Estuvo en las botas de Pepe, que se encontró con un caramelo en un córner que no aprovechó. El portugués tiró de la fuerza y fusiló a Hart, pero éste salió con vida. El portero despejó el zambombazo con el estómago y se escapó la victoria madridista.
Sin Cristiano, Zidane puso a Lucas a jugar el partido más importante de su vida. Sin Cristiano, Bale no dejó la derecha cuando era el día para volver a su sitio. Sin Cristiano, tampoco estuvo Benzema. Sí en cuerpo pero no en alma. El francés sólo aguantó 45 minutos. Demasiado visto lo visto. No paró de dar señales de seguir entre algodones que eran ciertas.

El miedo a recibir

El respeto entre los dos duró casi toda la noche. Hasta que el partido saltó por los aires y el Madrid no lo cazó al vuelo. Antes, la eliminatoria se desperdició durante más de una hora. El City y el Madrid jugaron al límite, pero sin arriesgar un balón que se convirtiese en arma arrojadiza concedida al enemigo. Había miedo a que corriese el rival y sólo se vio alguna carrera portentosa de Kevin 'Flash' De Bruyne (¿Jugó el Kun?).
El Real Madrid sudó, claro. Las finales no se regalan. Pepe, el mejor central del equipo durante toda la temporada, volvió a completar una actuación portentosa. Volvió a sujetar a su equipo. A pesar de esa ocasión perdida. A pesar de ser pronto amonestado. En campo rival ya fue otra historia. Sólo Luka Modric encendió el interruptor en la oscuridad. Sus compañeros tardaron muchísimo en acompañarle. Costó encadenar pases. No digamos romper líneas. La marcha de Silva por lesión antes del descanso fue otra zancadilla más. Entró Iheanacho.

Hart sostiene el muro

Tras el descanso, Jesé sustituyó al lesionado Karim, pero el equipo atacaba y no veía el horizonte. No había nadie para rematar. Cristiano buscó los balones sentado y en chándal. Hasta que se rompió el partido. Hasta que los dos equipos comenzaron a estar en reserva. Fue el momento del Madrid. Perdido.
Sergio Ramos cabeceó a manos de Hart, Jesé al larguero y Casemiro se topó a la salida de un córner con el pie del guardameta. Después, utilizó el cuerpo para salvar el gol de Pepe. Todo por la Patria. Todo por el City. Y una eliminatoria abierta en el Bernabéu, donde se disputará la final anticipada de Milán.

miércoles, 13 de abril de 2016

El Atlético de Madrid eliminó al Barcelona por 2-0 en las semifinales de la Champions League


Qué manera de creer. Qué manera de sentir. El Atlético de Madrid cerró una histórica al eliminar de la Champions al actual campeón de la Liga de Campeones. Griezmann, con dos goles, decidió ante un conjunto azulgrana que no estuvo fino en ataque.
El Atlético salió atacando a la yugular del Barcelona. Los de Simeone lo tenían claro: había que ahogar la salida de balón del conjunto azulgrana. Eso hizo que el juego del Barça en los primeros minutos fuera casi nulo. La defensa se dedicó a tocar el balón y no dudó en jugar en todo momento con Ter Stegen. Mientras, Carrasco, Griezmann, Saúl y compañía no se cansaban de correr detrás del balón.
Antes de llegar a los primeros 10 minutos el Atlético ya había disfrutado de dos ocasiones más o menos claras. La primera, un disparo alto de Gabi. La segunda, un remate de cabeza forzado de Antoine Griezmann que detuvo sin problemas el guardameta alemán. El equipo de Luis Enrique se animó y fue a buscar la portería de Oblak. No obstante, las llegadas fueron muy tímidas. Messi, Neymar y Luis Suárez no encontraron su sitio. Suárez tuvo sus más y sus menos con Godín en un encontronazo. Los dos compatriotas intercambiaron impresiones pero la cosa no pasó a mayores.
El premio a la insistencia del Atlético llegó en el minuto 36. Un espectacular centro con el exterior de Saúl lo remató a las mil maravillas un Griezmann que sumó su noveno tanto en los últimos once encuentros con los rojiblancos. Un seguro para el Atlético en esta fase deisiva de la termporada.
Diego Pablo Simeone ordenó en el descanso a sus jugadores que salieran en la segunda parte con la misma intensidad y actitud que lo hicieron en la primera. Dicho y hecho. El Atlético de Madrid saltó enchufadísimo y buscó el segundo. La más clara llegó con Saúl. Un cabezazo al segundo palo acabó en el larguero.
Poco a poco el Barça fue metiendo una marcha más y acabó embotellando a un Atlético que se encomendó en los contragolpes para volver a hacer daño al rival. En una de esas, Filipe Luis se marchó de dos defensas y sólo la mano dentro del área de Iniesta privó el mano a mano deGriezmann con Ter Stegen. Penalti claro que transformó el francés para firmar su doblete.
Los de Luis Enrique no bajaron los brazos y buscaron el gol que forzara la prórroga. Ya en el minuto 90, Gabi dio una pelota con la mano dentro del área que el árbitro Rizzoli sacó fuera. Los culés protestaron una acción que pudo cambiar la eliminatoria. Al final, victoria sufrida del Atlético que se carga al campeón y seguirá soñando en esta Liga de Campeones.

martes, 12 de abril de 2016

Cristiano se convirtió en héroe del Madrid tras marcar un hat trick en la Champions League



Ahora vete mañana a un colegio a la hora del recreo y cuéntales a los chavales tu discurso de que el fútbol es sólo un juego, que no es tan importante. Y cuando veas a Julia marcar de falta con el balón de gomaespuma cual Cristiano y a Mario levantándola en volandas en el córner a lo Ramos,el que te vas a llevar una lección vas a ser tú.
El Real Madrid está en semifinales. Lo que era obligación se convierte en celebración y con todas las de la ley. Que sí, que al Wolfsburgo había que eliminarlo. Que sí, que lo normal era esto. Pero los 90 minutos del Bernabéu están ya en la historia del madridismo y en la foto aparecerá siempre inmortal Cristiano Ronaldo.
El héroe de una generación, la que lleva 30 años oyendo hablar a hermanos mayores y padres de las grandes remontadas europeas y que nunca había vivido una. Las leyendas de los goles de Butragueño que tanto han escuchado esos madridistas nacidos desde los tardíos 80 en adelante se convertirán en palabras propias cuando haya que contar a los más pequeños aquel 12 de abril en el que el Madrid necesitaba ganar 3-0 y Cristiano hizo el 1-0, el 2-0 y el 3-0.Una remontada generacional.
Y también habrá que contar que todo empezó gracias a un niño de Leganés que puso la primera piedra de la Ciudad Deportiva, que creció hasta cumplir su sueño, que vio como casi se lo rompen y que trabajó hasta llegar al lateral del área en el minuto 16 para asistir a Cristiano, que batió a Bengalio. Carvajal, ADN madridista, nació en el 92 y lo que sabe de las remontadas es lo que ha mamado desde pequeño, lo que demostró sobre el césped.
Al minuto siguiente, sin tiempo para que reaccionase el Wolfsburgo, replegado en confianza con su alianza con el reloj y el marcador, Carvajal volvió a volar en banda diestra y forzó un córner. Aún con la celebración en el cuerpo, Ronaldo se elevó y cabeceó cruzado, picado, imposible para el portero, para llevar el éxtasis al Bernabéu. Demasiado pronto. Con el 2-0 el Madrid se tranquilizó en lugar de seguir presionando a un equipo claramente asustado y que se tranquilizó cuando le dejaron manejar el balón. Benzema tuvo aún una buena ocasión, pero todo lo fino que estuvo en el juego le faltó de colmillo para el chut.
El paso del tiempo cambió al Madrid. Durante los primeros 30 minutos el equipo fue como un reloj, atacando cuesta abajo y con la ayuda de la gravedad. Pero en cuanto la manecilla tocó el fondo de la esfera, a los blancos se les vio pesados, temerosos. Agarrados al minutero (y a Keylor) sobrevivieron minuto a minuto hasta que la aguja llegó al 45 y se subieron a ella para desfilar hacia el vestuario y repensar la estrategia.
Partido nuevo, eliminatoria igualada y el Madrid asediando a un Wolfsburgo huérfano de Draxler. El plan fue el A, el de tener el balón y atacar. Pero caían los minutos y el susto se apoderaba del estadio. Había la convicción de que el tercero iba a caer, pero aunque nadie lo dijera la idea de un gol alemán hacía temblar las piernas. Ramos tuvo un "Uy", pero el guión tenía un único protagonista principal.
Escribía hace un par de días Xavier Aldekoa en Twitter, una de esas personas a las que hay que agradecer diaria y eternamente que nos recuerde los dramas a los que giramos la cara porque ocurren lejos o creemos que no son nuestro problema, que un niño congolés le dijo muy serio que la única forma de entrar en el cielo es ser del Real Madrid. Si ese niño, al que el club debería localizar, hubiera estado en el Bernabéu en el minuto 77, se hubiera sentido más cerca del cielo que nunca.
Modric cayó derribado en un perfil que invitaba más a pensar en un golpeo zurdo de Bale que en un derechazo de Cristiano. Pero tenía fuego en la mirada. Y cualquiera se lo niega. El 7, bendito número del madridismo, la mimó en el césped y la golpeó violentamente después. La barrera se agrietó hasta abrir el boquete justo por el que entró el balón, como las nubes que se rompen para que los rayos del sol las atraviesen. Y Chamartín vio la luz.
El resultado de la ida impedía una celebración hasta la extenuación. Aún había que luchar contra el reloj y un Benaglio que le sacó el cuarto a Benzema y a Jesé con dos paradones de héroe que pudo ser y no fue. Y contra un árbitro que no quiso pitar el final en el 93' y alargó el sufrimiento hasta el 94'. Pero pitó.
El Real Madrid sigue vivo en su competición favorita y se clasifica para su sexta semifinal consecutiva.El idilio con la Champions estuvo a punto de romperse, pero no existen el uno sin el otro. Cantan Sharif con Nach y Andrés Suárez una frase que puede valer para la relación entre club y competición, "La vida sin ti es un concierto en un teatro vacío". El Madrid volverá a llenar estadios.

miércoles, 6 de abril de 2016

Wolfsburgo vence al Real Madrid por 2-0 y lo deja prácticamente fuera de la Champions



El Madrid salió gravemente dañado de su visita a Alemania con una derrota que le deja con un pie fuera de esta Champions. Los 'lobos' del Wolfsburgo mostraron un apetito voraz y despellejaron a un Madrid irreconocible. Los goles de Ricardo Rodríguez y Arnold obligan a tirar de épica. Siempre quedará el Santiago Bernabéu.
Es a lo que se debe aferrar el equipo de Zidane tras una noche negra en Alemania. Qué tendrá ese país que presencia los peores momentos de la historia blanca. En el Wolfsburgo Arena -Volkswagen Arena si no está la UEFA en el ajo- se vivió otro de esos pocos momentos nefastos del Madrid en la máxima competición europea.
La Cenicienta convirtió el cuento de cuartos en pesadilla. El Madrid fue bailado por lobos. Lobos con piel de cordero. Lobos que salieron de su escondite en el momento justo y desde el lugar más inesperado. El cazador fue cazado y lo único positivo es que pudo salir vivo, recomponerse de las heridas sufridas y presentar batalla de nuevo en el Bernabéu.
Como un niño acomplejado en su primer día de escuela. Tembloroso, con la mirada baja y actitud timorata. Así se presentó el Wolfsburgo, descolocado, fuera de lugar, poco acostumbrado a un escenario como es para él disputar unos cuartos de Champions con el Madrid al otro lado del campo. Pero poco tardó en perder el respeto y sacar los colores a los de Zidane. Sus travesuras y osadía silenciaron a todos aquellos que hablaban de paseo blanco hacia semifinales.
Un gol bien anulado a Cristiano y un posible penalti sobre Bale dieron paso a la jugada polémica del partido. Schürrle se preparaba para disparar a quemarropa cuando por allí apareció Casemiro. No se sabe bien si se pasó de revoluciones o el alemán aprovechó su presencia para ir al suelo. El caso es que el balón acabó en el punto de penalti y Ricardo Rodríguez pegó el primer bocado de la noche a la defensa blanca. Keylor se despidió de su récord y el Madrid se encontró con una manada hambrienta dispuesta a rematar la faena.
Se preparaba el Madrid para realizar un oportuno control de daños cuando llegó el segundo. Henrique encontró un agujero por la banda de Marcelo y su centro y posterior desmarque de Arnold volvió a señalar al sospechoso habitual: Sergio Ramos. Al de Camas le ganaron la posición y el segundo mordisco dejó sangrando al equipo de Zidane.
El descanso fue la mejor noticia. Tocaba aplicarse arsénico y tratar de arreglar el desbarajuste. Únicamente Bale respondía en medio del desconcierto. El Madrid debió otorgar mayor protagonismo al galés. Con Benzema lesionado y Cristiano errático en los metros finales, el extremo inglés se presentaba como la única alternativa posible.
El daño pudo ser aún mayor
Zidane sacó a Modric y dio otra oportunidad a Isco cuando pintaban bastos. Ni él ni Jesé cambiaron nada. El Wolfsburgo, en cambio, seguía infundiendo terror al contragolpe. Schürrle y Kruse pudieron reventar la eliminatoria pero la falta de puntería y Keylor dejaron el desenlace para el Bernabéu.
Allí el Madrid, a buen seguro, será otro. El ambiente de las grandes noches europeas, el espíritu de remontada, el calor de su público.... y una plantilla capaz de levantar un 2-0. Hace 29 años que no lo hace en Europa. Es el momento.

martes, 5 de abril de 2016

Suárez da ventaja al Barcelona con su doblete frente al Atlético en la eliminatoria


Luis Suárez volteó un partido de altísimo voltaje (2-1), en el que el Atlético se adelantó y fue mejor mientras jugó con en igualdad numérica. Marcó Torres y luego el 'Niño' se pasó de vueltas y dejó a su equipo con diez jugadores. En superioridad y con el marcador en contra, el Barcelona agobió y asedió a su rival, que pidió la hora a gritos. El empuje azulgrana se saldó con dos goles de Luis Suárez, un animal del área que se jugó la expulsión unos minutos antes del segundo tanto. El doblete del uruguayo da ventaja al Barcelona, pero el Atlético, después de todo lo que sufrió, salió con vida del Camp Nou, y eso no es poco. Hay mucha eliminatoria y en el Calderón habrá 55.000 almas empujando al cuadro rojiblanco. Se disputaron los primeros 90 minutos, pero la batalla dura, al menos, 180.
Mandó Simeone un mensaje desde la alineación: quería marcar un gol en el Camp Nou como fuera. El Cholo dio carrete a Carrasco sacrificando a Augusto. Sorprendió la osadía, pero Simeone ha dicho más de una vez que el partido que marca una eliminatoria es siempre el primero y tenía claro lo que quería, asestar un golpe. El plan no era muy diferente al de siempre, porque defendió con todos y fue un bloque granítico en defensa, pero contó con más balas para soltarse arriba. Y logró su objetivo, porque el primero en golpear fue Fernando Torres. Después de que Neymar rozara el gol en un cabezazo, el 'Niño' aprovechó un gran pase entre líneas de Koke para batir a Ter Stegen con un disparo que se coló entre las piernas del meta alemán.
El 'Niño', ángel en esa acción, fue demonio minutos después. Vio dos tarjetas amarillas en seis minutos, primero por una entrada a Neymar, y más tarde midió muy mal ante Busquets, al que arrolló. Los jugadores del Atlético se comieron al árbitro y Simeone se desquició con aspavientos, pero lo cierto es que Torres se equivocó yendo de esa manera con una amarilla. A partir de entonces, para el Atlético el partido fue una cuestión de resistencia, de salir vivo del Camp Nou. Antes de esa acción, el Atlético estaba cómodo en el coliseo azulgrana y Ter Stegen tuvo incluso que meter la mano para evitar el 0-2 de Griezmann.
El Barça, en superioridad numérica y acuciado por el resultado, se desató en el segundo acto. Con los 10 jugadores de campo en los últimos 30 metros, empotró al Atlético contra su área y empezó a crear serios problemas a su rival. En los primeros diez minutos contó cuatro ocasiones: una chilena de Messi que se fue por centímetros, un latigazo de Neymar al larguero, un cabezazo del brasileño a las manos de Oblak y un disparo de Messi que repelió el esloveno. El ritmo de balón era más alto, pero con todo y con eso, enfrente había un rival que luchaba por cada metro, como siempre.
En el Atlético, varios hombres hicieron un trabajo impagable. Godín lideró como siempre y a su ladoLucas sacó una nota altísima. Era un partido complicadísimo para el chaval, con 20 años, poca experiencia en la elite, en el Camp Nou y con el Atlético en inferioridad. Mostró una personalidad prometedora. Filipe fue otro de los jugadores atléticos que jugaron un gran partido. El lateral brasileño frenó a Messi al inicio del encuentro (luego Messi centró su posición) y mientras el Atlético estuvo con once, dio continuidad a la posesión de su equipo. Cuando la tiene Filipe, el Atlético suele progresar.
El asedio azulgrana dio como resultado el gol de Luis Suárez. No fue un tanto limpio, pero el Barcelona lo celebró como merecía, con una gran liberación. En pleno acoso, Alves centró desde la derecha, Alba apareció, remató de aquella manera y aquello se convirtió en un pase a Luis Suárez, que marcó a placer. Para entonces, el partido sólo se jugaba en una dirección. El Atlético, extenuado, jugaba a minimizar los daños, a salir con la máxima vida posible y a creer en la magia del Calderón.
El Barcelona entendió que la eliminatoria se podía estar jugando en esos minutos y continuó apretando, con Messi e Iniesta (probablemente el mejor del Barça) dirigiendo desde la mediapunta. El Barça logró desordenar de nuevo a la defensa del Atlético con una gran acción colectiva. Suárez, que pudo ser expulsado unos minutos antes por un manotazo a Filipe, abrió para la llegada de Alves y acudió a la zona de remate, donde cabeceó como una bestia del área el centro del lateral brasileño.
Quedaba un cuarto de hora y el Atlético estaba en el alambre. Un gol más en contra le pondría en una situación casi crítica, pero una vez más salió el espíritu competitivo del equipo de Simeone, que salió con vida del Camp Nou. No se puso nervioso por verse remontado y supo ver que había un partido de vuelta. No era fácil gestionar mentalmente esos minutos, pero el Atlético lo hizo, ayudado también por los cambios de Luis Enrique, que sentó a Iniesta, Busquets y Rakitic, sus tres centrocampistas. No permitió el Atlético que el Barcelona le hiciera más daño y está en disposición de atacar la eliminatoria la próxima semana. La ventaja es del cuadro azulgrana, pero la distancia es de solo un gol. El partido del Calderón apunta a ser uno de los encuentros del año.

miércoles, 16 de marzo de 2016

La MSN Coloca al Barcelona en los cuartos de finales de la Champions League


El Barcelona volvió a vivir una noche feliz ante el Arsenal, y ya van unas cuantas. Desde la final de 2006, pasando por la exhibición de Messi en 2010, en la que firmó cuatro goles, hasta esta noche, enfrentarse a los 'gunners' supone para el Barça disfrutar de buenas noticias, cosa que en un equipo que atraviesa un estado de forma superlativo, acumulando 37 partidos consecutivos sin perder, es el pan de cada día.
Wenger, cuestionado estos días sobre su continuidad al frente del Arsenal después de 20 años, esbozó un plan de acción para sorprender al Barça e intentar una remontada inverosímil. El conjunto londinense salió con ardor, ahogando la zona de creación azulgrana y sumando gente en ataque. Ozilcon una arrancada y Elneny tras una competición de velocidad punta entre Jordi Alba y Bellerín, avisaron que el peligro era real.
Sin embargo, el que perdona ante el Barcelona lo acaba pagando. Un pase magistral de Neymar a un control no menos bueno de Messi que terminó desactivando Ospina fue el preludio del gol del brasileño, clave para acercar la eliminatoria. Koscielny se entretuvo demasiado en la salida,Busquets robó, Luis Suárez prolongó y Neymar ejecutó.
Entonces los azulgrana recularon varios metros y el Arsenal lo aprovechó para sacudirse cualquier presión y lanzarse con todo al ataque. Flamini desde lejos, Iwobi con un disparo dentro del área yAlexis de un cabezazo que se marchó fuera por poco, agitaron a una defensa que se iba a ver superada en el inicio de la segunda parte. Alexis, con ganas de reivindicarse allí donde no pudo triunfar, progresó por la derecha para ponerla sobre la carrera de Elneny. El egipcio la colocó en la escuadra de primeras para añadir un poco de picante a la eliminatoria.
A partir de ahí llegó un intercambio de golpes que creó cierta incertidumbre en el Barcelona. La ventaja era razonablemente cómoda, pero la sensación de que un gol del Arsenal se convertía en una amenaza real era palpable en el Camp Nou.
Pero el conjunto culé tiene dinamita arriba y Luis Suárez apretó el detonador en el momento preciso para disipar todas las dudas y asegurar el pase a cuartos por noveno año consecutivo. Alves centró sobre el uruguayo, que con una volea inapelable acabó con las esperanzas del Arsenal y firmó su gol número 43 en en 42 partidos. Casi nada.
Messi fue el último en sumarse a la fiesta de una MSN imparable, que camina por días irrepetibles. Rebañó un balón en el área para superar a Gabriel y salvar la salida de Ospina con una vaselina marca de la casa que iba a significar el 3-1 definitivo.
Ahora el Barcelona afronta el reto más complicado. Nadie ha logrado ganar dos Champions de manera consecutiva y los hombres de Luis Enrique han aceptado el envite. De momento están un año más entre los ocho mejores de Europa y con el anhelo de hacer historia intacto.
El Barcelona regresa al campo el domingo frente al Villareal.

martes, 8 de marzo de 2016

Real Madrid se clasifica para los cuartos de finales de la Champions League con una victoria sufrida


Urge que alguien en el Real Madrid bucee en el extenso archivo histórico del club y realice unos vídeos de propaganda para sus propios jugadores. Unos ciclos de cine para aprovechar la magnífica sala de la residencia y enseñar a los actuales maniquíes de la camiseta blanca lo que se juegan cada vez que la visten. Un 'Why we fight' a la madridista.
Porque estando la temporada como está, que el Madrid jugase ayer 60 minutos en la cuerda floja, no tiene sentido. Porque si Salah tuviera pies de futbolista y no de velocista, el final de la historia podría haber sido diferente. Porque si Keylor no hubiera sacado las alas, el fantasma del Schalke hubiera rondado el Bernabéu. Porque si no es gracias a Lucas, una vez más, Concha Espina habría derramado más indiferencia que euforia tras el partido.
Se pueden hacer dos lecturas, la optimista y la calmada. La primera habla de un Madrid que volvió a ganar, que terminó sometiendo a la Roma y que se planta en cuartos de final de la Champions con todas las de la ley. La segunda es la que la que se ajusta las gafas en el entrecejo con un dedo y suelta aquello de "Ay, el día que nos coja un equipo decente...".
El equipo salió a la búsqueda del equilibrio con Bale en su banda y Casemiro en el centro. El brasileño actúa de apoyo del balancín. Cuando está sobre el césped, Kroos y Modric se sitúan a ambos extremos y juegan, mientras él se mantiene en el centro, haciéndoles subir y atreverse, disfrutar. Su diversión es la risa de los demás.
Pero enseguida la Roma encontró huecos, autopistas por las que aceleraba un Salah desatado. Tiene potencia para hacer rodar una bicicleta estática, pero cuando la pincelada requiere finura, no es capaz de guardar el rodillo. Dzeko perdonó a los 15 minutos y Salah antes de la media hora. Pero perdonar de verdad, de tener a la presa en la cazuela y dejarla escapar. Y el Bernabéu se impacientó.
Modric era el estabilizador de un equipo que acumulaba llegadas al área rival y disparos, muchos de los cuales obligaban a una estirada de algún aficionado. Tras el cuarto de hora de respiro se esperaba una reacción, un cambio, un algo que demostrara que el Madrid sabía que se jugaba los cuartos, en todos los sentidos. Pero no.
Salah se plantó a los cinco minutos de la reanudación en las barbas de Keylor, solito, con la espuma aplicada y la navaja afilada. Y no le tocó ni una patilla. La echó fuera de forma estrepitosa mientras 70.000 gargantas resonaban al unísono en un tragar saliva colectivo que se repetiría poco después con dos paradones de Keylor a Florenzi y Manolas.
Y salió Lucas. Bale dio para una hora y el canterano resolvió en tres minutos. Cogió un balón en banda, levantó la mirada y la fijó en su marcador como un pistolero del Oeste hubiera mirado a su enemigo en duelo. Le encaró, le rompió, devolvió la mirada al frente y encontró a Cristiano con los ojos y con la bota para cederle el 1-0.
Una vez más un chaval de la casa salvando los muebles en una situación complicada. Otra razón más para que el cambio que necesita el Madrid se cimente en Valdebebas. La revolución será canterana o no será.
James cerró el triunfo a pase de Cristiano en el 68', un gol que le debe dar confianza. El Bernabéu le reprocha kilómetros, pero el equipo echa en falta sus gotas de magia. Y la Champions se gana con más de lo segundo que de lo primero. Los últimos 20 minutos sirvieron para despedir a Totti, al que recibió el coliseo blanco como si se tratase realmente de un partido de despedida. Se apaga y a la generación que creció imitando sus medias bajadas en el recreo le duele el DNI.
Marzo mayea para el Madrid. Todas las citas de Liga son bocas de incendio, todos los partidos europeos adquieren una trascendencia de título, de última oportunidad. En una temporada que parece escrita por el creador de Juego de Tronos, los blancos siguen salvando la cabeza gracias a la Champions. El guión es tétrico, pero Zidane dirigirá al menos un par de capítulos más en busca de un final feliz.

martes, 23 de febrero de 2016

El Barcelona tiene pie y medio en el cuarto de final de la Champions League con ayuda de Messi


Un doblete de Lionel Messi en la segundad mitad dio una victoria 2-0 de Barcelona sobre el Arsenal en la Liga de Campeones en la ida de los octavos de final en el Emirates Stadium el miércoles por la noche en Londres.

El primero de Messi llegó tras un contragolpe, mientras que la segunda anotación llegó a través del punto de penalti, ya que el Barcelona tiene pie y medio en los cuartos de final.

Los catalanes perdonaron sus mejores minutos. Asfixiaron por momentos al Arsenal pero ese primer gol tardaba en llegar. Busquets repartía el juego desde la medular mientras Bellerín y Monreal frenaban todo lo que llegaba junto a las líneas de cal.

Pudo quedarse en este gol el partido, pero a Messi sólo le puede frenar el pitido final. Un balón dividido en el área del Arsenal fue visto por La Pulga para que Flamini llegara tarde y cometiera un claro penalti. Messi volvió a mojar y el Barcelona pone pie y medio en los cuartos de final si en el Camp Nou no se produce una sorpresa importante. Neymar pudo sumarse a la fiesta goleadora para que los culés zanjaran la eliminatoria de forma definitiva, pero Cech despejó un cabezazo del brasileño

Leo Messi no está de acuerdo con Cristiano Ronaldo. El portugués dijo en la rueda de prensa previa al partido contra la Roma que no es necesario llevarse bien con sus compañeros para dar un buen rendimiento en el terreno de juego, pero La Pulga lo ve de otro modo.

Para el argentino, precisamente el llevarse bien con los otros dos miembros del tridente es una de las claves del rumbo del Barça. "Somos amigos de verdad y eso es realmente importante para permitirnos jugar este tipo de fútbol. Jugar con Neymar y con Luis Suárez es algo maravilloso", apuntó el argentino en declaraciones a UEFA,com.

Barcelona, regresa a casa con la victoria masiva y se enfrentará el domingo, a Sevilla.

miércoles, 17 de febrero de 2016

Real Madrid vence a la Roma en el estreno de Zidane en la Liga de Campeones


Una fuerte segunda mitad permitió al Real Madrid ganar el AS Roma por 2-0 en la Liga de Campeones ronda de los octavos de final  de ida el miércoles por la noche en el Estadio Olímpico de Roma.

 Goles de Cristiano Ronaldo y el sustituto de Jesé dan al Real una cómoda ventaja por delante del partido de vuelta el 8 de marzo, como gerente, Zinedine Zidane recogió su primera victoria de Champions.

El Madrid contó con Cristiano cuando más lo necesitaba. Jugaba de gris e hizo honor al color de su camiseta durante buena parte de la noche. Hasta que apareció la figura de su emperador. Al descanso se fue sin lanzar a portería. Sólo Marcelo se acercó, que no es poco recordando una primera mitad en la que casi se pudo borrar la pelota del mapa. Algunos ni se hubiesen dado cuenta.

El Madrid fue incapaz de ver los tres palos entre tanto legionario. La táctica romana estaba clara. La Roma jugó con escudo y lanza. Defendió muy junta, sin grieta alguna, y esperó la oportunidad de poder utilizar su arma. Existió la amenaza. Las carreras de Salah hicieron sudar a Ramos y Varane, que respondieron. Fueron los dos centrales de piedra del Madrid en las noches grandes.

El 0-1 fue la llave de las esposas que tenían preso al Madrid. James, entre otros, se liberó y ya nada iba a ser como antes. A la Roma ya no le quedó otra que lanzarse a la arena.

Vainqueur pudo marcar y el árbitro no pitó un penalti de Carvajal. El Madrid también amenazó con el segundo. Lo rozó Cristiano. Lo consiguió Jesé. Tocaba lucha de gladiadores y ganó el más fuerte. Era noche para enseñar músculo. También para ver a Totti aunque fuese unos minutillos. Los mitos son eternos.

Real volverá al campo el domingo con una visita a Andalucía para enfrentarse a Málaga.